
Los de
New Jersey eran una de las tantas bandas que aparentan ser lo que no eran en
realidad. En este caso, no hacía falta mirarlos dos veces para ver que atufaban
a una de esas bandas que practicaban ese hard rock (que de metal tenía más bien
poco) ochentero, suave y mariconcete. Unos tipos bastante atractivos (sobre
todo nuestro querido cantante, que debió sacarle bastante partido a su
condición de guaperas), los pelos cardados, pantalones de cuero ajustados,
pulseras… Skid Row arrastraban todos los tópicos posibles, aunque no se
maquillasen de manera estrafalaria (cosa rara en una época hasta en el que
salvajes destrozaoídos como los Mötley Crüe lo hacían) y llevasen un look mucho
más callejero.
